Freelance vs in-house

Luciana Soneira, traductora pública nacional de inglés

Desde hace unos trece años trabajo como traductora, aunque no siempre viví solo de eso. Todos sabemos que existen dos formas de trabajar en nuestra industria: como autónomos o freelancers y en relación de dependencia, o como se conoce comúnmente, in-house. No creo que una forma sea mejor que la otra, pero ambas tienen sus ventajas y desventajas.
Trabajé como freelancer durante trece años. Pude insertarme en el ámbito traductoril mientras rendía mi última materia (que me llevó varios años porque me tuvo a mal traer). Empecé trabajando para agencias muy pequeñas y para colegas que me asignaban proyectos esporádicamente. Luego, después de mandar una infinidad de CV a distintas agencias, conseguí trabajo en varias y mi trabajo se incrementó. Mientras tanto, complementaba mi trabajo como traductora con el de aeronáutica para una aerolínea en el Aeropuerto de Córdoba (fueron unos 15 años aeroportuarios). En el 2017, me dediqué de lleno a la traducción y pasó a ser prácticamente a tiempo completo. Creo que trabajar de manera autónoma, nos permite manejar nuestra disponibilidad y nuestros horarios. Podemos analizar si podemos y queremos hacer ciertos proyectos, cuántas palabras podemos tomar y si queremos tomarnos un día libre o preferimos aceptar más trabajo. Pero… esto puede ser contraproducente, porque empezamos a trabajar a deshora, fines de semana, durante la noche. Hay meses en que nuestro ingreso será acorde a nuestras necesidades, y habrá meses en que no veremos ingresar nada. Lo bueno es que, al ser tan flexible, lo podemos combinar con otros trabajos y compensar esos meses de falta de ingresos.
El inolvidable 2020 nos golpeó como familia. Mi marido perdió su trabajo, que era el ingreso fijo familiar, y mi condición de freelancer tuvo que replantearse. Casi simultáneamente, tuve la suerte de recibir una propuesta como revisora in-house para una de las agencias para las que trabajaba como autónoma y acepté. Aunque mi experiencia en relación de dependencia lleva solo 6 meses, puedo decir que tiene muchos puntos a favor. Logré organizarme con mis horarios y los de mi familia y armar una rutina. Sigo teniendo la libertad de tomar trabajos extras cuando puedo. Y ni hablar de un ingreso fijo a fin de mes con el que puedo contar. No voy a negar que al principio fue dura la adaptación. Ya había perdido la costumbre de estar sentada 8 horas frente a la computadora de manera continua.
Creo que el trabajo autónomo es muy recomendable para personas organizadas que sepan fijar un horario de trabajo y que manejen cuidadosamente su presupuesto y sus rutinas. El trabajo como in-house es demandante, pero tiene algo muy positivo que no encontré en la otra modalidad: es sumamente valioso en cuanto al trabajo en equipo y lo mucho que eso nutre al conocimiento, a la especialización y a la profesión.

Luciana Soneira
Traductora pública nacional de inglés

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